“La resurrección del Señor es nuestra esperanza”

I Domingo de Pascua / C


 

¿Qué es lo que celebramos en este día? ¿Cuál es el misterio que inunda estos días santos que desembocan en este domingo? ¿Cómo se sostiene la fe de los creyentes? ¿Cómo tener esperanza en medio de un país tan convulsionado y empobrecido? ¿Qué estamos esperando hoy? ¿Cómo podemos celebrar en medio de esta crisis? Un sin fin de interrogantes se ciernan sobre este día glorioso, en el que el cielo y la tierra se unen, en el que es rodada la piedra del tiempo de la muerte, y se da paso a una nueva etapa en el mundo, una nueva etapa de la vida: Hoy celebramos la resurrección del Señor, que como decía San Agustín, es nuestra esperanza.

“La resurrección no es una teoría, sino una realidad histórica revelada por el Hombre Jesucristo mediante su «pascua», su «paso», que ha abierto una «nueva vía» entre la tierra y el Cielo. No es un mito ni un sueño, no es una visión ni una utopía, no es una fábula, sino un acontecimiento único e irrepetible: Jesús de Nazaret”… “Nuestra certeza no se basa en simples razonamientos humanos, sino en un dato histórico de fe: Jesucristo, crucificado y sepultado, ha resucitado con su cuerpo glorioso. Jesús ha resucitado para que también nosotros, creyendo en Él, podamos tener la vida eterna” (Benedicto XVI).

Por eso podemos celebrar, estar alegres, cantar aleluya: la muerte y el mal no tienen la última palabra en nuestra vida, no estamos sometidos a las fuerzas del pecado y el egoísmo, la violencia no es la regla para subsistir en nuestra Venezuela; no, con Cristo resucitado tenemos acceso a una nueva vida, a la verdadera vida, a la vida que no se acaba, y esa es nuestra esperanza, no una ilusión pasajera, sino la certeza que por la fe que con Cristo también nosotros vencemos el mal y la muerte.

“La resurrección de Cristo es nuestra esperanza. La Iglesia proclama hoy esto con alegría: anuncia la esperanza, que Dios ha hecho firme e invencible resucitando a Jesucristo de entre los muertos; comunica la esperanza, que lleva en el corazón y quiere compartir con todos, en cualquier lugar”. (Benedicto XVI). Felices pascuas de resurrección, hoy podemos estar alegres, para nosotros es esta noticia: Cristo venció la muerte, nuestra muerte, y nos da su esperanza. Aleluya, el sepulcro está vacío, la piedra fue rodada, y nuestro  vida iluminada por este acontecimiento.

Raymundo A. Portillo.
Rixio G. Portillo.

https://laguiaparroquial.wordpress.com/

 

Icono: Las mirófaras enla tumba vacia

Evangelio (Jn 20, 1-9)

El primer día después del sábado, estando todavía oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr, llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto”. Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró. En eso, llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo, y entró en el sepulcro. Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los muertos.

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